¿De qué vale la pena entonces, si a nadie le importas ya?
Sentir las lágrimas más saladas de lo que solían serlo. Observar en un espejo su continuo descender por tus mejillas. Admirar como la belleza de la vida de tus ojos se apaga y no vuelve a brillar.
No puedes huir de la tristeza, es más veloz que tú y tu fuerza de voluntad. Te quedas en blanco, no sabes cómo reaccionar. Te cuesta la vida y el alma. Pierdes la fe y tu corazón, por mucho que quiera seguir adelante, se fractura y rompe en millones de pedacitos. Tu voz deja de oírse, nadie te escucha ya. ¿De qué vale la pena entonces, si a nadie le importas ya?
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