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Miguel Hernández.

Llegó con tres heridas:  la del amor, la de la muerte, la de la vida. Con tres heridas viene: la de la vida,  la del amor, la de la muerte. Con tres heridas yo: la de la vida,  la de la muerte, la del amor.

Ricardo Hernández Bravo.

  Ya casi tenía en el olvido estos poemas de esta gran persona y gran ejemplo a seguir. Hace mucho que no sé nada de él, pero como un día dijimos, siempre lo llevaré en mi corazón.    Después de los malos momentos vividos en los últimos días y mi falta de inspiración para poder convertir en palabras todo lo que siento, creo que esto es lo mejor que puedo publicar.   Nunca te olvidaremos, ni a ti ni a tu maravillosa poesía, porque fuiste tú el que nos enseñó a valorarla y apreciarla, a la vez que a sentirla. Gracias. Desde lejos arrepentirse de lo andado es un error casi tan grave como no haber vivido. No me arrepiento, aunque lo que amé de más me haya hecho añicos el amor. Ricardo Hernández Bravo.

Alfredo Cuervo Barrero - Queda prohibido

¿Qué es lo verdaderamente importante?, busco en mi interior la respuesta, y me es tan difícil de encontrar. Falsas ideas invaden mi mente, acostumbrada a enmascarar lo que no entiende, aturdida en un mundo de irreales ilusiones, donde la vanidad, el miedo, la riqueza, la violencia, el odio, la indiferencia, se convierten en adorados héroes, ¡no me extraña que exista tanta confusión, tanta lejanía de todo, tanta desilusión!. Me preguntas cómo se puede ser feliz, cómo entre tanta mentira puede uno convivir, cada cual es quien se tiene que responder, aunque para mí, aquí, ahora y para siempre: Queda prohibido llorar sin aprender, levantarme un día sin saber qué hacer, tener miedo a mis recuerdos, sentirme solo alguna vez. Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quiero, abandonarlo todo por tener miedo, no convertir en realidad mis sueños. Queda prohibido no demostrarte mi amor, hacer que pagues mis dudas y mi mal humor, inventarme cosas que nunca ocurrieron, recor...

Miguel Hernández - Antes del odio.

Beso soy, sombra con sombra. Beso, dolor con dolor, por haberme enamorado, corazón sin corazón, de las cosas, del aliento sin sombra de la creación. Sed con agua en la distancia , pero sed alrededor. Corazón en una copa donde me la bebo yo, y no se lo bebe nadie, nadie sabe su sabor. Odio, vida: ¡cuánto odio sólo por amor! No es posible acariciarte con las manos que me dio el fuego de más deseo, el ansia de más ardor. Varias alas, varios vuelos abaten en ellas hoy hierros que cercan las venas y las muerden con rencor. Por amor, vida, abatido, pájaro sin remisión. Sólo por amor odiado, sólo por amor. Amor, tu bóveda arriba y yo abajo siempre, amor, sin otra luz que estas ansias, sin otra iluminación. Mírame aquí encadenado, escupido, sin calor a los pies de la tiniebla más súbita, más feroz, comiendo pan y cuchillo como buen trabajador y a veces cuchillo sólo, sólo por amor. Todo lo que significa golondrinas, ascensión, claridad, anchura, aire, d...

Gustavo Adolfo Bécquer - Rima XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y se enjugó su llanto, y la frase en mis labios expiró. Yo voy por un camino; ella. por otro; pero, al pensar en nuestro mutuo amor, yo digo aún: -¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: -¿Por qué no lloré yo?

Pablo Neruda.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos." El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como esta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquea...

Miguel Hernández.

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos, que son dos hormigueros solitarios y son mis manos sin las tuyas varios intratables espinos a manojos. No me encuentro los labios sin tus rojos, que me llenan de dulces campanarios, sin ti mis pensamientos son calvarios criando cardos y agostando hinojos. No sé qué es de mi oreja sin tu acento ni hacia qué polo yerro sin tu estrella, y mi voz sin tu trato se afemina. Los olores persigo de tu viento Y la olvidada imagen de tu huella Que en ti principia, amor, y en mí termina.