Eres todo.

  No puedo evitar pensar que te quiero. No puedo evitar sentirlo. Estás ahí, en cada parte de mi alma. No hay forma humana de sacarte; no ahora, no en este momento. Eres todo lo que llevaba una vida buscando. Todo lo que podía anhelar. Todo lo que hoy en día está presente en mi vida.
  Ya no quiero vivir sin ti. Eres la luz que guía mi camino, esa que no se apaga nunca y está ahí aunque el mundo huya. El camino puede desaparecer, puedo perderme, mas tú sigues a mi lado, sin esperar nada a cambio más que un simple "te quiero" de verdad. 
  ¿Qué contradictorio no? Un "te quiero" no son más que dos simples palabras, pero cuánto cuesta decirlas de verdad, con el corazón en la mano, sintiendo cada una de esas ocho letras.

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