Tal vez ese tú y yo lo rompa la distancia.

  Sé que esto acabará algún día, por mucho que yo no quiera que eso ocurra. No puedo luchar contra el curso natural de la vida; mucho menos si tú no pones de tu parte. Una persona sola no puede sostener una amistad, relación... Como prefieras llamar esto que tenemos tú y yo. Porque sí, somos tú y yo los que tenemos esto, los verdaderos implicados, los únicos que deberíamos tener el poder de tomar las decisiones en esto que nos concierne a ambos. Sé que no es fácil, pero nadie dijo que lo fuera.
  ¿Recuerdas aquel día, cuando aún íbamos por la calle riendo como si el mundo no nos importara lo más mínimo? Todos esos momentos que hemos vivido y los que puede que nos queden por vivir. Y sí, digo puede porque si no ponemos de nuestra parte ya jamás lo conseguiremos. Porque las distancias acaban con las relaciones, con las personas, con todo lo que de verdad nos importa. Pero claro, siempre quedará esa bendita esperanza al decir: "no, nada nos separará, nada ni nadie podrá con nosotros". Mas sabemos que no es cierto, sabemos donde estamos hoy, pero no si mañana estaremos en el mismo lugar y, lo más importante, si seguiremos juntos. 
  La vida es un juego de azar terrible en el que nosotros sólo somos las piezas.

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