Te extraño.

  Mentiría si dijera que ya no te quiero, al igual que lo haría si dijera que no te echo de menos. 
  Estos días sin ti se me han hecho eternos, y las clases no es que ayuden. Cada momento que pasa me pregunto si conseguiremos arreglarlo, si por fin volveremos a estar como antes, y si podré verte en navidades. No hay nada que desee más. Sé que estas palabras no valen de nada, pues cuando hablo contigo es mi orgullo el que lo dice todo. Tal vez debería dejarlo a un lado, ser sincera, "arrastrarme", y así todo sería igual. Pero no puedo, mi carácter me lo impide, y siento que una vez más es eso lo que me aleja de ti.
  Espero que, ahora que llegan estas fiestas tan señaladas, podamos solucionarlo de una vez por todas y, ahora sí, vernos.

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