Allá tú.


  Odiar quererte tanto. Es todo lo que puedo hacer, lo único que me queda. Tú me destruyes con tu indiferencia. Tu “amistad” no hace más que confundirme. ¿Puede saberse de qué vas? Hoy vienes, me saludas, me hablas y tan amigos como siempre. Al día siguiente ni siquiera un misérrimo “hola”. ¿Qué es esto? ¿De verdad crees que puedes jugar conmigo como haces con las demás?
  Si lo crees estás muy equivocado. No soy como las demás, no podrás dominarme ni hallar en mí a un perrito faldero que aguante todos tus desplantes. Durante un tiempo puede que sí los aguante, pero no mucho más. No te lo toleraré todo como puede que sí hagan otras. No permitiré que juegues conmigo.
  ¿Crees que dejarte llevar por él es lo mejor? Pues hazlo, guíate por él, cuando te decepcione a ti también volverás a mí.

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