Todo radica en lo mismo.
Es tan fácil que una persona te arruine el día con un simple acto... como que otra te lo alegre con unas simples palabras.
La vida es como el ying y el yang, está perfectamente proporcionada de cosas buenas y malas, lo que no está bien proporcionado son las riquezas del mundo.
El mundo en el que vivimos nos exige ser valientes, dejar la timidez y los miedos atrás y luchar por lo que queremos. Debemos aprender a ser felices con nosotros mismos, aunque los demás influyan debemos de buscar la felicidad en nuestro corazón, ahí es donde nace todo. Si no somos felices interiormente, tampoco lo seremos de cara a los demás.
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