Aclárate.
Peor que la patada de mi peor enemigo. Hay momentos en los que me tratas genial, como si me apreciaras anque fuera lo más mínimo, como si me quisieras un poco y de repente todo eso desaparece. Me matas con tus silencios, con tus mentiras. Es como si yo para ti no fuera más que un simple juego con el que divertirte cuando no tienes ningún otro a tu disposición.
Deja de cambiar de opinión cada cinco minutos. Ten al menos la decencia de, al menos, poderte considerar un hombre, no un chico que va por ahí tirándose todo lo que puede, rompiendo corazones, haciendo daño. Eso no es ser un hombre, no es ser persona. Así todo lo que conseguirás es ganar enemigos. Luego, cuando estés acabado, ahí es cuando volverás a mí, cuando yo me veré obligada a recoger los pedacitos que quedan de ti y volver a colocarlos, cada uno en su lugar, como una buena amiga.
Deja de cambiar de opinión cada cinco minutos. Ten al menos la decencia de, al menos, poderte considerar un hombre, no un chico que va por ahí tirándose todo lo que puede, rompiendo corazones, haciendo daño. Eso no es ser un hombre, no es ser persona. Así todo lo que conseguirás es ganar enemigos. Luego, cuando estés acabado, ahí es cuando volverás a mí, cuando yo me veré obligada a recoger los pedacitos que quedan de ti y volver a colocarlos, cada uno en su lugar, como una buena amiga.
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