Segundas oportunidades.
A veces la vida te concede una segunda oportunidad. Una oportunidad a la que debes de aferrarte con uñas y dientes para que no se marche, y aprovecharla al máximo. Muchos la deseamos más a menudo de lo realmente necesario. En ocasiones nos tomamos tonterías de la vida como si fueran un final y necesitaramos empezar de nuevo. No siempre será así, hay que aprender a seguir viviendo a partir de lo que queda. Las renovaciones y nuevas oportunidades no son eternas. También tienes que aprender a buscarlas y ganártelas por ti mismo, ya que no son regalos divinos que uno pueda estar pidiendo eternamente.
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