Madrid 2011 (L)
En ciertos momentos echo la vista atrás y recuerdo esa hermosa semana de agosto en vuestra compañía. Fue de las mejores semanas de mi vida, a pesar del calor y los inconvenientes que se nos iban presentando en el camino. Conocí a muchísimas personas maravillosas, que con sólo su presencia me ayudaron a ser feliz en esos momentos.
Ver a tanta gente junta, cantando lo mismo, es algo grandioso y muy difícil de describir con palabras. Es precioso poder sentir la intensidad de eso, de más de un millón y medio de personas hablando el mismo idioma, profesando la misma fe y las mismas creencias. Gente que ha sentido la llamada en su vida, que han hecho todo lo posible para estar ahí y formar parte de eso que traspasa todas las barreras de lo que hasta ahora yo conocía.
Fue una de las experiencias más maravillosas que he podido vivir. Sólo hay algo que tengo muy claro en este momento: en 2013, a por Río de Janeiro.
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