No sé qué hacer.
Ya no sé qué hacer. Esta soledad me va matando. Desde que te fuiste yo ya no soy yo, y tú ya no eres tú. Aunque ya no nos reconozcamos, sé que aún queda algo de lo que un día hubo entre nosotros. Espero que lo que ahora sientes hacia mí no sea odio, pero no puedo estar segura de ello, solo me queda una vana esperanza que lucha por sobrevivir contra el pesimismo que me aplasta.
Irónicamente estos últimos días me he sentido feliz. No entiendo el por qué pero me ayuda a salir adelante cuando me doy cuenta de que ya no estás conmigo. Ahora no puedo pensar con claridad pero sé que algún día ambos nos arrepentiremos de todo esto.
Tu desprecio injustificado me mortifica, pero no es más fuerte que yo por mucho que lo intente. El tiempo pondrá a cada uno en su lugar, y espero que nuestro lugar sea el uno al lado del otro, apoyándonos como hasta ahora lo habíamos hecho.
A pesar de todo solo puedo desearte lo mejor. Me habrás dañado bastante, pero no te guardo rencor, puede que eso sea lo que más feliz me hace, ser capaz de perdonar.
Comentarios
Publicar un comentario