Todo eso que vivimos, aún sigue en mi corazón.

  En ocasiones recuerdos vienen a mi mente. Te traen a ti, esas maravillosas semanas que pasamos juntos, esos meses... Todo lo que nos unió durante una época y que nos separa ahora. Sé que no puedo echar el tiempo atrás, tenerte de nuevo a mi lado, pero eso no quita que mi corazón te llame, preguntándose dónde estás y por qué lo has abandonado. 
  Nada más abrir el tuenti vienen a mi mente todas esas fotos que nos sacamos juntos, las que nos sacamos a traición el uno al otro e incluso aquellas que tú sacaste y nunca subiste sin yo saber el porqué. Ese día que íbamos por la calle, pegados, compartiendo auriculares.

   
  Todos esos momentos en los que bailamos, por separado o como una pareja, pero siempre el uno al lado del otro. Ensayando o en fiestas, daba igual, siempre que queríamos podíamos bailar y pasar un buen rato juntos.

  
  Esos días en la playa, cuando nos reíamos hasta no poder más. Me tirabas piedras, yo iba y te hundía y después nos reíamos el uno del otro. 

 
  Aquella primera fiesta a la que salimos juntos cuando, sin avisar, me cogiste por la cintura. Yo no sabía por qué lo hacías, así que te pregunté. Me contestaste como si de un enamorado se tratase: "iba a ponerte la zancadilla y agarrarte para que no te cayeras, pero me olvidé de ponértela". 


  Esas veces que nos ayudamos el uno al otro a seguir en pie. Cuando yo me caía y tú me ayudabas a levantarme, y al revés. Esos secretos que nos guardábamos, todo lo que nos contábamos y que poca gente más sabía.



  Esas tonterías que hacíamos cuando estábamos juntos, todos esos detalles que teníamos sin darnos cuenta. La armonía que había entre nosotros, las sonrisas que se formaban en nuestros labios cuando hablábamos. Las veces que nos peleábamos jugando, tú me insultabas, yo te pegaba, las risas eran automáticas. Todas las excursiones que hicimos, estando horas alejados del mundo, solos tú y yo, sin importarnos los demás o el qué dirán. Esas miradas que lo decían todo, nuestros ojos que nos guiaban hacia algo que ninguno de los dos supo ver a tiempo.





  Aquellos abrazos maravillosamente únicos que me dabas. Era casi un honor poder disfrutar de uno de ellos, no tenías por costumbre regalarlos. Esas veces que te aguante borracho con una sonrisa, a veces con abrazos y todo. Preocupada por ti sin saber que hacer.







  Aún no se ha borrado de mi mente el día que me diste mi regalo de cumpleaños y me dijiste que sino te daba un beso, y yo de subnormal contestándote que no sabía, como ese no era el contacto habitual entre nosotros... Con ese simple gesto me acabaste de alegrar el día, me sacaste una sonrisa y me transportaste a otra dimensión unos segundos. 



  Muchos nos preguntaron que si éramos pareja, y nosotros siempre diciendo la verdad, que solo éramos amigos. Me acuerdo como si fuera ayer de todas las veces que salimos a dar una vuelta, de compras... Y es verdad, muchas de ellas parecíamos una pareja, lástima que no lo fuéramos. Lo que más me atormenta fueron aquellas dos ocasiones en las que estuviste a punto de besarme, en el cine y en una fiesta. No soy capaz de entender ni por qué te acercaste tanto ni por qué al final no lo hiciste, y mucho menos por qué no acabé por besarte yo.



  Lo peor de todo es saber que nunca podré volver a tener recuerdos como esos contigo, saber que todo ha acabado. Tú mismo has dejado que los demás creen una pared entre nosotros e incluso tú has contribuido sin darte cuenta. Todavía escapan de mi mente los motivos de todo esto, pero confío en que, algún día, podré saber, por lo menos, un poco de la verdad de esta historia.


Y a pesar de todo, sigo queriéndote y echándote de menos...

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