Esto no tiene sentido.

  Y hoy ya no somos nadie. Nos hemos destruido mutuamente, casi sin darnos cuenta, pero reduciéndonos a las cenizas. Aún no entiendo en qué momento estalló esta guerra entre nosotros, ni siquiera tengo claro el motivo real de esta disputa. ¿Fue por tí? ¿Fue por mí? ¿Fueron las circunstancias? ¿Fue gente que no tenía por qué meterse?
  Me gustaría preguntarte tantas cosas para poder sacar algo en claro... Por lo visto ya no quieres saber nada de mí y a pesar de todo intento no culparte por ello. ¿Tendré que quedarme con mis dudas para siempre? Ojalá no fuera así, pero tengo el presentimiento de que así será.
  Estamos en días de cambios. En estos días es cuando más claro me queda que nada es eterno, por mucho que intentemos aferrarnos a esa esperanza.

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