All is changing...

  La vida es un constante cambio fuera de nuestro alcance. Hoy puedes estar en el suelo, muriéndote de la tristeza y mañana puedes estar feliz, saltando como nunca de la alegría que sientes. En ocasiones olvidamos que hoy estamos aquí y no podemos saber dónde estaremos mañana. No somos capaces de valorar lo que tenemos con nosotros, en eso residen muchos de nuestros errores. 
  Ayer me sentía con ganas de llorar, de abandonarlo todo, de no volver a saber nada de nadie. Todo se me venía encima, no sabía encontrarle el sentido a nada. No es que hoy las cosas estén mucho mejor, pero mi ánimo sí que lo está. Me siento medianamente feliz y todo se lo debo a esas personas que siempre están ahí, apoyándome cueste lo que cueste. 
  No creo en las almas gemelas y esas cosas, pero sé que en ellos tengo a gente que nunca me fallará. Tan de acuerdo en unas cosas y tan dispares en otras. Me hacen sentir especial, me sacan una enorme sonrisa cuando nadie más puede hacerlo. Pueden convertir un día nublado en uno soleado solo con su presencia. Me transmiten felicidad, todo lo que la vida en muchas ocasiones me arrebata. 
  Hoy particularmente no han sido ellos, aunque también han colaborado. Hoy fue el turno de una persona que va cobrando fuerza, intensidad e importancia en mi vida, aunque puede que yo en la de él solo siga siendo una compañera más. No entiendo por qué le tengo tanto aprecio, solo sé que se lo tengo y punto. Me gustaría que algún día pudiéramos ser amigos, algo más que simples compañeros de clase.
  Todo cambia, incluido mi relación con él lo está haciendo. Lo noto, puedo sentirlo. Algún día desapareceré de este mundo, espero que ese día alguien lo sienta de verdad, que todo lo que hago en vida sirva de algo, que no sea una simple vida más a la deriva.

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